Fue Italia, que defendió exitosamente ante Hungría en el Estadio Olímpico de Colombes el título alcanzado en casa en 1934 con una victoria 4-2 en el último torneo del orbe antes de la Segunda Guerra Mundial.
De hecho, gran parte de Centro Europa ya había sido conquistada por los nazis, y Austria no solo quedó descalificada tras ser sitiada días antes por los alemanes, sino que sus mejores futbolistas tuvieron que vestir la casaca germana.
Volviendo a la final, apenas a los seis minutos Gino Colaussi abrió el marcador para los italianos, Pál Titkos empató dos minutos después, pero la Squadra Azurri recuperó la ventaja con un gol de Silvio Piola.
Poco antes del descanso los bambinos ampliaron su ventaja a 3-1 después de que Colaussi anotara su segundo gol con un remate a placer.
A mitad de la segunda parte, el capitán húngaro György Sárosi acercó a su equipo 3-2, pero a ocho minutos del final, Piola anotó por segunda vez para completar la victoria de los transalpinos.
Fue la última vez que se contemplaban prórrogas de 30 minutos y en caso de seguir en empate, se jugaba el día posterior.
El equipo de Indonesia se convirtió en el primer país asiático en participar en un Mundial, y por primera vez en la historia el campeón vigente (Italia) y el país anfitrión (Francia) clasificaron automáticamente.
En el encuentro entre Brasil y Polonia, el polaco Ernest Willimowski se convirtió en el único jugador de la historia que perdió luego de marcar cuatro goles, en buena medida porque el brasileño Leonidas marcó un ‘hat trick’, incluido una diana con su pie descalzo.
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