Formada por dos volcanes —el Concepción y el Maderas— unidos por un istmo en el lago Cocibolca, la isla de Ometepe combina senderismo, petroglifos precolombinos y agricultura tradicional en un entorno insular con ritmo propio.
Designada Reserva de Biosfera por la Unesco, la isla ofrece ascensos al volcán Maderas a través de bosque nublado y rutas hacia el Concepción, más exigente por su pendiente y actividad fumarólica.
Los petroglifos, tallados en rocas volcánicas, testimonian la ocupación humana prehispánica de la isla, y las fincas de café y plátano mantienen un paisaje agrario que combina con la selva tropical.
A pesar de su accesibilidad mediante ferry desde San Jorge, Ometepe recibe un número de visitantes muy inferior al de otros destinos naturales de Centroamérica, lo que permite recorrer sus senderos y playas de agua dulce con tranquilidad.
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