Sánchez volvió a defender la cooperación con Marruecos e insistió en que no hay pruebas contundentes que señalen al país magrebí como responsable de la avalancha de más de 72 mil migrantes irregulares en la frontera ceutí el 30 y 31 de julio pasado.
Sin embargo, encuestas de opinión señalan una abrumadora mayoría de más de 80 por ciento de personas que culpan a Rabat por la crisis de Ceuta y fustigan al Ejecutivo ante falta de contundencia de sus acciones.
Mientras tanto, el Gobierno ha habilitado recursos temporales de acogida y recientemente se trasladaron 864 personas desde Loma Colmenar a un centro en Los Rosales, de unos cinco mil migrantes ilegales que se estima permanecen en la ciudad autónoma española.
En todo caso, la situación migratoria se ha convertido en uno de los principales asuntos de confrontación política, con el liderazgo presumido por el Partido Popular (PP) en la figura de su titular Alberto Núñez Feijóo, y de la ultraderecha de Vox, que más a la sombra en términos de dirigentes, ha logrado capitalizar el tema.
En medio de este panorama, las empresas consignatarias rechazaron la instalación de un asentamiento en el Muelle de Poniente, al considerar que podría afectar a la seguridad y a la actividad portuaria, con lo cual la reubicación de los migrantes se hace más compleja.
Todo ello conspira contra el deseo de devolver a Marruecos las cerca de cinco mil personas irregulares, además de los casos unos dos mil menores no acompañados a la espera de ser redistribuidos en diferentes regiones del país.
La presión migratoria, la seguridad fronteriza y sus consecuencias sociales, económicas y políticas, no terminan por encontrar un camino hacia la estabilidad. Marruecos, en plena campaña electoral, enrareció más el panorama con reclamos de soberanía de Ceuta y Melilla, dos ciudades que nunca estuvieron al amparo de Rabat en la historia.
Ceuta, en todo caso, está situada en el norte de África y es fronteriza con Marruecos, y aunque desde hace más de 500 años, al igual que Melilla, pertenece a España, su pasado musulmán y su ubicación geográfica la retratan.
El proceso de repatriación requiere identificar a las personas y para ello se levantan campamentos temporales en las playas y zonas aledañas, una tarea en ejecución.
En este contexto, al aumento de la demanda de servicios de seguridad, limpieza y asistencia sanitaria generaron nuevas contrataciones, pero otros sectores, como el comercio y la hostelería, sufrieron cuantiosas pérdidas debido a la incertidumbre.
El grupo Sumar a través de su actual líder, Verónica Martínez Barbero, pidió aclarar qué falló con los avisos del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) sobre la llegada de migrantes a Ceuta en julio.
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