Minoru Yasui dirigirá la tercera mayor empresa eléctrica de Japón que resulta estratégica para la seguridad energética nacional, el desarrollo industrial del centro del archipiélago y la transición hacia fuentes renovables.
También, se espera la salida de Satoru Katsuno, expresidente de la compañía que abastece a más de 15 millones de personas y a instituciones clave como la automotriz Toyota, además de operar instalaciones nucleares y proyectos internacionales.
Un informe de un comité independiente de abogados reveló que la empresa falsificó información para acelerar la reactivación de los reactores tres y cuatro en Hamaoka, cerrada desde 2011 por riesgos sísmicos y considerada una de las plantas más vulnerables de Japón.
El documento critica la cultura corporativa que justificaba la mala práctica y señala presiones de la dirección para cumplir plazos.
La compañía retirará sus solicitudes de evaluación regulatoria, complicando el plan del gobierno japonés de ampliar la generación nuclear.
Residentes de Omaezaki -ciudad costera situada en la prefectura de Shizuoka, en el centro del país- expresaron desconfianza en la gestión de la empresa y en la posibilidad de reinicio de la planta.
Chubu Electric enfrenta además otros escándalos recientes, como falsificación de documentos sobre costos de desmantelamiento y cobros excesivos a clientes.
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